Cuando en una empresa surge una vacante el primer impulso puede ser:

Profesionalizar el proceso de captación y selección de tu empresa impacta directamente en la competitividad de la Compañía.

Los mejores candidatos no aplican a un anuncio, no envían su cv, entre otras razones no tiene tiempo, o piensan que sus currículos se perderán en un mar de correos que nunca se contestan.

Comprender la organización. Comprender la necesidad, el puesto a cubrir. Un buen headhunter debe captar el espíritu y los valores de la compañía, las creencias por las que se guía el sistema y alinearlas con las del futuro candidato. Además debe recoger información en el mercado sobre tu competencia y sobre los profesionales de tu competencia.

Hacer preguntas reveladoras, que ayudan a definir el perfil y a la persona que buscas. Reconocer barreras y prejuicios no escritos que influirán, sin duda, en el proceso.

Pero escuchar de verdad.

Una buena red de contactos. Un crédito entre los candidatos, y un respeto profesional en el mercado para que te represente de forma convincente.

Un buen headhunter tiene que tener la sensibilidad y el tacto suficiente para poder representar a tu empresa en el mercado. Busca a un headhunter que cuide el proceso y que no piense sólo en el éxito del mismo. No busques un Atila, sino una persona que sepa que lo que tiene entre manos es la ilusión de alguien que busca una nueva oportunidad profesional. Con eso, no se juega.